La Violencia desde los grandes Pensadores: origen

Naturalistas y San Agustín

Las teorías que rechazan la idea de la violencia como instinto innato no dejan de aflorar, afirmando que la agresividad no es más que un fenómeno adquirido en el contexto social. Los naturalistas, a diferencia de Freud y Lorenz, sostienen que una de las peculiaridades de la especie humana es su flexibilidad para la educación factores que permiten la evolución de la humanidad desde que el hombre dejó de vivir en los árboles y en las cavernas, influenciados por las antiguas conclusiones de San Agustín.

Muchos de los naturalistas, que afirman que el hombre nunca fue agresivo ni imperfecto desde su nacimiento, tienen como cabecera la “Biblia”, en cuyo primer libro, “Génesis”, se describe la creación de un mundo exento de maldades y sufrimientos. El sexto día en que Dios crea al hombre y la mujer, a su imagen y semejanza, los hace perfectos en cuerpo y alma, pero caen en la tentación de una criatura maligna (Satanás), Adán y Eva son expulsados del paraíso por desobedecer lo que el Creador les dejó dicho: “Que no comieran del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo”. Fue entonces cuando Dios, refiriéndose a la serpiente, le dijo: “Tú eres la maldita entre todos los animales domésticos y entre todas las bestias salvajes del campo. Sobre tu vientre irás y polvo comerás todos los días de tu vida (…) Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón”. Y, dirigiéndose a Eva, sentenció: “Aumentaré en gran manera el dolor de tu preñez; con dolor de parto darás a luz hijos, y tu deseo vehemente será por tu esposo, y él te dominará”. En efecto, cuando Adán y Eva tuvieron descendientes, éstos nacieron cargados de pecados y fueron imperfectos como sus progenitores. Caín encarnaba ya la violencia y, con su agresión irrefrenable, degolló a su hermano Abel, para así dar origen a la violencia humana.

En el siglo V, San Agustín intentaba explicar que el Creador no era el responsable de que exista el mal, sino el hombre, ya que Dios creó al hombre bueno; pero el hombre, habiéndose hecho corrupto por su propia voluntad y habiendo sido condenado justamente, engendró hijos corruptos y violentos. Entonces, del mal uso del libre albedrío se originó todo el proceso del mal.

 

Maquiavelo y Nietzsche Vs Marxismo y Socialismo Científico

Para Nicolás Maquiavelo, lo propio que para Nietzsche, la violencia es algo inherente al género humano y la guerra una necesidad de los Estados; en tanto para los padres del socialismo científico y Marxistas, la violencia, aparte de ser un producto de la lucha de clases, es un medio y no un fin, puesto que sirve para transformar las estructuras socioeconómicas de una sociedad, pero no para eliminar al hombre en sí. Además, consideran que existe una violencia reaccionaria, que usa la burguesía para defender sus privilegios, y otra violencia revolucionaria, que tiende a destruir el aparato burocrático-militar de la clase dominante y socializar los medios de producción para bienestar de las clases pobres, ambas violencias a pesar de que el marxismo está dispuesto a aceptar favorablemente, con objeto de liberar a los hombres de la servidumbre económica y establecer las condiciones en que deben basarse las relaciones verdaderamente morales, no va dirigido contra los individuos, sino contra una clase y las instituciones en que fundamenta su posición dominante. Si bien es cierto que el marxismo justifica los medios para alcanzar los fines, llegando al límite de favorecer el uso de la violencia revolucionaria para liberar a los oprimidos y abolir la propiedad privada de los medios de producción, es también cierto que, una vez abolida la lucha de clases, la violencia deja de ser un medio que justifica el fin.

 

«El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»: origen de Bandura.

Jean-Jacques Rousseau sostenía la teoría de que el hombre era naturalmente bueno, que la sociedad corrompía esta bondad y que, por lo tanto, la persona no nacía perversa sino que se hacía perversa, y que era necesario volver a la virtud primitiva. Es decir, la actitud de bondad o de maldad es fruto del medio social en el cual se desarrolla el individuo.

El psicólogo Alberto Bandura, de acuerdo con el filósofo francés, estima que el comportamiento humano, más que ser genético o hereditario, es un fenómeno adquirido por medio de la observación e imitación; la agresividad de los hombres no es una reacción sino una respuesta: el hombre no nace con un carácter agresivo, sino con un sistema muy organizado de tendencias hacia el crecimiento y el desarrollo de su ambiente de comprensión y cooperación.

 

Freud

Nosotros aceptamos que los instintos de los hombres no pertenecen más que a dos categorías: o bien son aquellos que tienden a conservar y a unir -los denominados ‘eróticos’-, o bien son los instintos que tienden a destruir y matar: los comprendemos en los términos ‘instintos de agresión o de destrucción’,  no se trata más que de la antítesis entre el amor y el odio.

Sobre nuestro instinto de destrucción,  hemos llegado a concebir que este instinto obra en todo ser viviente, ocasionando la tendencia de llevarlo a su desintegración, de reducir la vida a la muerte. Merece, pues, en todo sentido la designación de instinto de muerte, mientras que los instintos eróticos representan las tendencias hacia la vida. El instinto de muerte se torna instinto de destrucción cuando, es dirigido hacia fuera, hacia los objetos y personas. El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena. De lo que antecede derivamos para nuestros fines inmediatos la conclusión de que serán inútiles los propósitos para eliminar las tendencias agresivas del hombre. También los bolcheviques esperan que puedan eliminar la agresión humana asegurando la satisfacción de las necesidades materiales y estableciendo la igualdad entre los miembros de la comunidad, el cree que esto es una ilusión.

Por otra parte no se trata de eliminar del todo las tendencias agresivas, humanas, se puede intentar desviarlas, al punto que no necesiten buscar su expresión en la guerra, pero con toda probabilidad esto es una esperanza utópica.

Lewis

John Lewis, en su libro “Hombre y evolución”, rebate la teoría sobre la agresividad innata, señalando que no existen razones para suponer que el hombre sea movido por impulsos instintivos, ya que “no existe testimonio antropológico alguno que corrobore esa concepción del hombre primitivo considerado como un ser esencialmente competitivo. El hombre, al contrario, ha sido siempre, por naturaleza, más cooperativo que agresivo. La teoría psicológica de Freud, afirmando la indiscutible base agresiva de la naturaleza humana, no tiene validez real alguna según Lewis.

 

¿Conclusión sobre el origen de la violencia?

El debate sobre el carácter innato o adquirido de la violencia humana, no acaba aquí, debido a que a diferencia de Rousseau, Bandura, Lewis y otros, el filósofo inglés Thomas Hobbes, tres siglos antes que Sigmund Freud, sentenció que la humanidad tiene una agresividad innata. Mucho después, etólogos como Konrad Lorenz comparando la conducta animal y humana, detectaron que el instinto de agresión humana dirigido hacia sus congéneres es la causa de la violencia contemporánea.

“Konrad Lorenz: Instinto de Agresividad”

“Konrad Lorenz: Instinto de Agresividad”

Konrad Lorenz fue uno de los pioneros dentro del estudio del comportamiento animal, considerado fundador de la etología, logró el Premio Nobel de Medicina en 1973. Lorenz escribió numerosos artículos y ensayos académicos sobre zoología, además de varios libros sobre filosofía y psiquiatría entre los que destaco: Sobre la Agresión (1966), La Otra Cara del Espejo (1973), Los Ocho Pecados Mortales de la Humanidad Civilizada (1973) y  Fundamentos de la etología (1982)

 

Acercamiento científico

Los etólogos, en sus investigaciones sobre el comportamiento innato de los animales, llegaron a la conclusión de que el instinto agresivo tiene un carácter de supervivencia. Por lo tanto, la agresión existente entre los animales no es negativa para la especie, sino un instinto necesario para su existencia.

Desde la más remota antigüedad, los hombres se enfrentaron entre sí por diversos motivos. La humanidad ha experimentado miles de guerras, y en todas ellas se han usado armas más poderosas que la fuerza humana. La historia de la humanidad es una historia de guerras y conquistas, donde el más fuerte se impone al más débil. La violencia existe desde siempre; violencia para sobrevivir, violencia para controlar el poder, violencia para sublevarse contra la dominación, violencia física y psíquica.

Al igual que para los animales, ¿para los humanos la violencia también es necesaria para sobrevivir, para  nuestra existencia?

El estudio del comportamiento animal ha permitido mostrar el carácter primario y positivo de la «agresividad» en la conducta de los seres vivos -el hombre incluido-, frente a las primeras teorías conductistas y psicoanalíticas que la consideraban derivada de otra motivación más primaria o, en todo caso, pura o principalmente negativa. La etología y la psicología animal han probado el papel de la agresividad en el mantenimiento del equilibrio ecológico, en el proceso selectivo del apareamiento de los más aptos, en la delimitación del ámbito territorial, etc.

El estudio de la agresividad como motivo primario y su desarrollo en formas constructivas, destructivas y regresivas en función de los primeros contactos con el entorno, en función de la riqueza o pobreza, estimulación en los primeros períodos de la vida y de la densidad de población, son temas situados en el mismo centro de la investigación psicológica actual, tanto animal como humana, precisamente como resultado de trabajos experimentales y de campo sobre el comportamiento animal. Otra de las cuestiones que se  plantean hoy gracias a los logros de Lorenz es la influencia de las primeras experiencias -sobre todo en lo que respecta a la presencia de otro ser vivo, al contacto afectivo y a la convivencia con un grupo- en el desarrollo normal, deficiente o patológico del comportamiento del adulto.

Estos y otros muchos temas que figuran entre los más destacados y controvertidos de la psicología humana, en la que la mayor parte de los estudios carecen de suficiente rigor experimental, se han enriquecido y aclarado a través de la observación y la experimentación del comportamiento de los animales.

 

Incluso el niño más inocente y pacífico tiene sentimientos destructivos, que si son dirigidos hacia dentro pueden conducirlo al suicidio, o bien, si son dirigidos hacia fuera, pueden llevarlo a cometer un crimen. La agresividad del niño puede ser estimulada por el rechazo social del cual es objeto o por una simple falta de afectividad emocional, puesto que el problema de la violencia no sólo está fuera de nosotros, en el entorno social, sino también dentro de nosotros y que es un peligro que aumenta en una sociedad que enseña que las cosas no se consiguen sino es por medio de una inhumana y egoísta competencia, posible comparación con el cachorro débil al que su madre le mata porque sabrá que no estará preparado para el entorno, pero los humanos si estamos preparados para vivir en esta sociedad ¿no? ¿Qué relación pudiera tener este acto animal con los humanos?

Por otro lado, no cesan de aflorar teorías que rechazan la idea de la violencia como instinto innato, afirmando que la agresividad no es más que un fenómeno adquirido en el contexto social. Los naturalistas, a diferencia de Freud y Lorenz, sostienen que una de las peculiaridades de la especie humana es su socialización, su capacidad de adaptación y su flexibilidad; factores que permite la evolución de la humanidad, desde que el hombre dejó de vivir en los árboles y en las cavernas. De ahí que en las comunidades primitivas, donde los grupos humanos estaban constituidos por treinta o cincuenta individuos, los elementos agresivos no hubiesen prosperado. En esas sociedades, cuyas actividades principales eran la recolección y la caza, la ayuda mutua y la preocupación por los demás no sólo eran estimadas sino que constituían condiciones estrictamente necesarias para la supervivencia del grupo.

¿Pero la teoría naturalista es real? Las comunidades primitivas crearon armas de destrucción para sobrevivir, si la especie humana es flexible y con capacidad de adaptación al medio, por lo tanto ¿no dependerá de esa educación cuan violentos seamos en el futuro? En mi opinión la teoría naturalista no puede rechazar científicamente la violencia como algo innato, así como la agresividad producida por el entorno social, pues Lorenz y otros etólogos descubrieron parecidos evidentes entre las especies animales y humanos, y ambos además de otros nacen con el instinto de agresión.

Sigmund Freud y Konrad Lorenz comparten la idea de que la agresión puede descargarse de diferentes maneras. Por ejemplo, practicando algún deporte de lucha libre o rompiendo algún objeto que está al alcance de la mano. Si Lorenz aconseja que el amor sea el mejor antídoto contra la agresividad, Freud afirma que los instintos de agresión no aceptados socialmente pueden ser sublimados en el arte, la religión, las ideologías políticas u otros actos socialmente aceptables. La catarsis implica despojarse de los sentimientos de culpa y de los conflictos emocionales, a través de llevarlos al plano consciente y darles una forma de expresión.

Conclusión

La polémica surge cuando se observa y explica el comportamiento humano desde la perspectiva biológica pues aparecen concepto como innato, instinto, autoprotección  ataque, y algunas personas consideran que la influencia de aspectos biológicos en el comportamiento es una amenaza a nuestra consideración como humanos inteligentes capaces de controlarnos y adaptarnos a la sociedad. Los problemas relacionados con el desarrollo infantil, las relaciones familiares entre adultos y bebes, la sexualidad, la agresión, entre otros, son provocados por innumerables factores. Ciertamente varios de esos factores están relaciones con las bases biológicas del comportamiento, la intención del etólogo no es reducir esos y otros problemas a explicaciones biológicas, sin embargo, la búsqueda de soluciones será más efectiva si tenemos en cuenta también nuestro pasado evolutivo.

FRASES:

“Yo creo que el hombre civilizado del presente sufre insuficientes descargas de su instinto de agresividad”

“Los historiadores deberán aceptar que la selección natural determino la evolución de las culturas de la misma forma que lo hizo con las especies”